Curioso, pero hace unos días planeaba salir de México
Es curioso, pero hace unos días planeaba salir volando de México. No se pudo. Resulta que mi tarjeta de un banco mítico no sirve para pagar boletos de avión. Solo alojamiento y compras pequeñas en línea, como pedir comida, taxis y demás. Voy a tener que quedarme aquí un poco más.
Pero no importa, esta vez alquilé un lugar justo cerca de mi club de boxeo, donde tuve el gusto de entrenar hace un mes, antes de irme de Playa a una ciudad que no se puede pronunciar, Coatzacoalcos.
A pesar de que Playa es una ciudad turística, el Uber-taxi no funciona aquí. Lógica, sí. Hasta en Coatzacoalcos tomé un taxi de la estación a la casa. Y eso significa que tampoco funciona la entrega de víveres de supermercados — lo acabo de comprobar. Todo esto complica las cosas, pero no importa — estoy acostumbrado, cada día algo nuevo... ))
Bueno... ¿dónde está mi querida Farmacia Guadalajara? No aparece en Google Maps, pero juro por los dioses que la vi hoy cuando llegaba a la ciudad. Voy a buscarla. Sé con certeza que está del lado de la entrada oeste de la ciudad.
A pesar de todos estos pequeños problemas, me alegra volver a una de mis dos ciudades mexicanas favoritas, donde tengo conocidos, donde está la playa, donde está el club de boxeo al que sin duda iré a entrenar de nuevo, si logro de alguna manera pagar las clases en línea.
No cuento mucho con eso, y además hay asuntos mucho más urgentes, como por fin tramitar mi CURP para abrir una cuenta en un banco local. Al fin y al cabo, hay que llevar esto a un buen término.
Solo hay una manera de hacerlo: a través del refugio.
Noche avanzada. Encontré un par de tiendas con NFC. En Mérida no encontré ninguna, más al oeste tampoco. Son un 7-ELEVEN y otra tienda de comida saludable en el centro comercial principal de la ciudad. Todo tipo de granos, frijol mungo, garbanzos, chía, proteína vegana, miel y muchas cosas más. Parece que ha llegado el momento de vivir a base de granos un tiempo, de arroz. Aliviar el alma de la comida proteica.
Un saludo desde la soleada Playa,
Arthur O'Harra.