colgado del árbol
Colgó de un árbol,
Colgó una vez más,
De un Fresno antiguo
Tras un Leteo,
Fue con la visión
Recompensado de nuevo,
Y contempló
El sentido de su vida —
La luz de una misión que
Irrumpió como flecha
A través de la niebla gris
En su existir...
De aquel acto
Las consecuencias fueron
Irreversibles
E irrevocables,
No tuvo la fuerza
Para retroceder
A viejos hábitos,
Costumbres ya muertas,
No pudo ver claro —
Los miedos estorbaban,
En el subconsciente
Que hasta entonces moraban,
Sintió en la piel —
Renunciar a las costumbres
Es como morir
Y no tiene provecho —
Así lo sentía,
Mas en realidad
El provecho es inmenso
En ese proceso.
Y murió aquella noche
El que colgaba del árbol,
Desde entonces no es él
Quien vive en este cuerpo —
Ahora es uno nuevo,
Renacido —
Y del árbol cayó
Consagrado por el fuego.
Aquel acto
Tuvo una consecuencia —
Quedó condenado
Desde entonces y por siempre
Día y noche
A caminar en dirección
De su propia misión
Sin desviarse un paso —
Solo hacia adelante
Y no hubo elección,
No hubo fuerza
Para oponerse a lo nuevo,
No hubo fuerzas
Para sostener lo viejo —
Basura se volvió
De la noche a la mañana...
La única opción
Que tuvo en ese entonces —
Ser derrotado
O ser libre,
La libertad desde ahora —
No es el todo vale,
Estrechos son ahora
Los límites de la libertad,
Si se detiene,
Será aplastado
Por una avalancha de veneno
De sus propias fauces...
El potencial
Debe desplegar,
Ser impecable
Dentro del corredor,
Para no perecer
Y no tropezar,
No ser vencido
Por el flujo del veneno,
Adiós, costumbres,
Adiós, apoyos,
¡Viva la misión!
¡Salud, dioses!
¿Qué hacer ahora,
Estando sobrio?
¿Devolverlo todo?
¿Dar el paso a lo desconocido?
No era eso lo que asustaba,
Asustaba otra cosa —
Perderse a sí mismo,
Las bases habituales,
La falsa estabilidad,
Y la posesión
De aquello que en realidad
No es tuyo,
La fijación en el Yo —
Ahí está el peligro,
Mientras más fuerte el flujo,
Más duele al ego,
Soltar esa correa
Sobrevivir, la orden
Firmemente dictaba —
No ansiaba recompensa,
Colgó del árbol,
Del Fresno antiguo,
Y, al recuperar la cordura,
Cayó a la tierra...
Arthur O'Harra.