dejar de intentar aferrarse
Dejar de intentar aferrarse... simplemente... entrar... En lo desconocido, en lo ignoto, en lo nuevo. La vida es demasiado corta para las dudas... Aferrarse a lo que fue – es tan difícil, es tan tonto, es tan absurdo...
¿Cómo se puede aferrar a lo que no existe? Imposible... Ese traqueteo de la mente, esos interminables intentos de huida... no existe aquello que nos afecte desde el pasado – ¡el pasado no existe! ¡Y no hay nada de qué preocuparse!
¡Solo tenemos este instante! No hubo ayer, ni habrá mañana. Rigidez, lentitud, dureza, costra – ese es el resultado de criar gusanos en la propia cabeza... los gusanos son mortalmente peligrosos – devoran no solo la mente, sino también el alma.
Es poco probable que alguien logre simplemente tomarlos y tirarlos a la basura, sin haber comprendido su naturaleza ilusoria y su inutilidad real. No se puede reemplazar una cosa por otra.
Lo muerto debe dejar de respirar,
y lo vivo resurgirá...
Y quedará ella – la belleza del momento.
Eternamente viva, eternamente cambiante...
Arthur O'Harra.