ritmo salvador
Una vez me detuve a beber agua, me di la vuelta, miré al cielo y vi cómo una de las estrellas se movía de forma extraña, rápida y en zigzag por el cielo, trazando trayectorias arbitrarias. ¿Qué podría ser?
El ritmo salvador
Faltaban como dos horas para llegar a la stanitsa. Voy caminando por la carretera, y de repente —¡el encuentro tan esperado! Inesperadamente, a mi lado se levanta un oso que había estado durmiendo en la cuneta, al que seguramente desperté con mi ritmo. ))
Era un oso ya adulto y sentí miedo. Como ya dije, en ese momento ya no estaba listo para ninguna hazaña, en el tanque de gasolina no quedaban ni adrenalina ni testosterona, pero, como a propósito, parece que al mundo le gusta bromear y te pone
aventuras justo cuando menos las necesitas… El oso camina hacia mí, y yo sigo con mi ritmo, pasando de largo junto a él. Y simplemente nos cruzamos a un par de metros el uno del otro. No me desvié, no retrocedí, solo seguí caminando como si el oso no existiera. En mi mente solo estaba el ritmo, y solo él importaba. El oso, igual que yo, siguió su camino sin emitir un solo sonido... Misión cumplida, miedo superado. La intensidad de las sensaciones era grande, pero tuve suficiente autocontrol para seguir haciendo lo que me había propuesto: caminar hacia la stanitsa, manteniendo el ritmo…
Continuará…