Libro I · En busca de aventuras · Capítulo 39 de 42

aventuras en el camino

15 de agosto de 2016 Юг России (Краснодарский край → Крым) ~2 min de lectura
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Ensayo Verano · Noche 15 de agosto de 2016

= Día 40 =

De Krasnodar a Sochi viajé otra vez en BlaBlaCar. El conductor era uzbeko, y a su lado, en el asiento delantero, iba un ruso. En el camino logramos hacer amistad. El viaje fue largo – 11 horas. Desde Goryachy Klyuch había un tapón enorme hasta Tuapse, de unos 150 km de largo. El conductor no se perdió – después de que el atasco lo hartó por completo, se salió al carril contrario, dio la vuelta y empezó a circular en reversa por la banquina. Así nos ahorramos como dos horas. Volvió a su carril solo después de que le dijimos que ya era hora de reincorporarse, porque los de tránsito no duermen. Y después de regresar a nuestro carril, primero vimos un auto, luego otro, esquivando de la misma manera ese tapón completamente detenido. Nos hizo gracia. «Qué agradable ser pionero, ¿no?», preguntó el chico del asiento del pasajero. Igual nos pararon en un puesto de la policía de tránsito, donde estuvimos atascados dos horas. Los policías insistían en encontrar drogas en el auto; eran dos chicos jóvenes, de no más de 23 o 24 años. Conocían al conductor, él pasa seguido por ahí. Y al parecer ya le habían encontrado antes. Y también sabían que él las tenía, porque se mantuvieron muy tercos en su postura. Al final revolvieron todo el auto, tuvimos que descargar todas las cosas, buscaron en la cajuela, debajo de los asientos, se metieron en cada rendija. Pero no

encontraron nada. En ese tiempo alcancé a ir a un café, me tomé un café con un panecillo. Volví, y ellos todavía estaban revisando. Nos dejaron subir al auto mientras ellos resolvían algo entre sí. El uzbeko aprovechó el momento y tiró por la ventana una pieza metálica pequeña, donde estaba escondido lo que nos estaban buscando. Después se nos acercó uno de los policías y nos pidió un soborno de 200 rublos, y entonces nos dejarían irnos en ese mismo momento. O, como dijo, empezarían a desarmar el auto y buscarían hasta encontrar. El policía nos dio tiempo para pensar, se alejó del auto hacia su compañero, y nuestro uzbeko, sin pensarlo mucho, pisó el acelerador y nos fuimos de ahí, dejando al joven policía parado esperando el dinero. )) Llegamos a Sochi ya tarde – a las 22:30. Me despedí del uzbeko, resultó ser un buen tipo. Me dijo de despedida que podía recurrir a él si necesitaba ayuda. Intercambiamos números, me llevó directo a la casa de huéspedes donde ya había reservado un cuarto, y nos despedimos. Me recibió Gena, el dueño del guesthouse. Me instalé en el cuarto donde vivía una pareja joven de San Petersburgo; ellos estuvieron exactamente una semana. Ahora vivo yo aquí.

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