Qué hacer
¿Qué hacer... carajo... ¿Ir a Estambul? ¿O adónde? Se acabó la distribución gratuita de internet por una hora (Free Wi-Fi) – esto no es México ni Rusia, esto es Estambul, nena... Y no puedo pagar una nueva sin tarjetas. ¿Comprar un chip por 50 dólares? Se puede, claro... El internet hace falta... Para ver opciones, adónde volar después, vuelos, y en fin... opciones de acción, el mapa, hoteles por si acaso.
¡Recordé! Tengo el pasaporte ruso. Déjame revisar... (...va y chequea...) ¡Bingo! ¡Funcionó! (...ingresa la contraseña con el número de pasaporte...) No funciona. ¿Qué carajo? ¿Por qué no funciona? Lo ingreso todo bien...
Estoy cansado de contar puntos de desesperación... Se han vuelto demasiados... estos callejones sin salida constantes con sabor a desesperanza... Pero siempre demuestro el ingenio necesario y mi cabeza algo inventa. Si no fuera por ella...
¿Y qué tal... si... ingreso el número de pasaporte de otra forma? A ver... Hay que ver de dónde sacaba el sistema el número del pasaporte extranjero, así podré entender la lógica de esta máquina. (...mira...) ¡Ajá! El sistema toma los números de la esquina inferior izquierda. ¿Qué tengo ahí en mi pasaporte ruso? (...mira...) ¡Ahora entiendo! Ahí no es 0511, sino 051 y luego el número de pasaporte. El uno no había que ingresarlo. Verificamos... Y otra vez bingo. ¡Hay internet!
Otro ajetreo más – cómo ver los boletos. Ir y venir para averiguar algo-preguntar algo por un aeropuerto del tamaño de una ciudad con dos mochilas – de esto, creo, a nadie le interesa, aunque el ajetreo no es menor.
Entonces, tengo una hora para inventar algo. Miré de distintas maneras, de todas formas, busqué soluciones, diferentes aeropuertos, rutas, ciudades y... Parece que encontré una solución. Y no para cualquier día, ¡sino para hoy! Literalmente en tres horas sale el vuelo. Carajo... otra vez apuro... Bueno, pues, a correr...
¿Dónde está ese maldito mostrador con el nombre IrAero? No está por ningún lado... Corrí arriba y abajo, de un lado a otro, pregunté en el mostrador de Información tanto en el 1.er como en el 2.º piso. Me explicaron, pero no entendí muy bien... Pensé que era como con Turkish – debe haber un mostrador directamente con su nombre, con otras compañías también es así... Pero no – no está por ningún lado, se compra a través de un intermediario...
Me acerco al mostrador, pregunto – ¿hay boleto a Moscú? Dice – sí, 400 dólares. Hmm... Yo vi otro precio en internet – cien dólares menos. Pero bueno. No me voy a quedar en Estambul, ya tuve suficiente... Por cualquier medio a casa... al carajo todo... Lo compro... El personal, por cierto, habla ruso, hasta hay un letrero que dice "hablamos ruso".
Voy al mostrador de registro, espero. Qué raro, ya hace rato que debería estar el check-in, pero no hay nadie... ¿por qué está cerrada la entrada? Pasaron 5 minutos... 10 minutos... Esto es sospechoso... Le pregunté a un afroamericano – "¿adónde vuelas?" Él va a Alemania. ¿Tal vez estoy haciendo algo mal? Seguramente... Volví a donde compré el boleto, resulta que me equivoqué de fila. Claro... no era la K, sino que tenía que ir a la fila N... Así me habría quedado esperando, si no le hubiera preguntado a ese tipo. Y habría perdido el vuelo. Ya de por sí iba retrasado – compré el boleto justo al límite de tiempo. La cabeza deja de funcionar, las pilas se están agotando... O ya se agotaron. Me apaga...
Queda una hora... Estoy sentado escribiendo justo esta publicación. Y entonces una mujer tuvo la necesidad de que yo la salvara. )) Y así la publicación se duplicó... Ella es rusa, no sabe nada de inglés, no entregó la maleta en el registro porque no sabía, además lleva un gato consigo. ¿Cómo la dejaron pasar? Magia... Ella misma no entendió cómo terminó aquí. Bueno, no importa, pasa, yo la primera vez tampoco entendí de inmediato cómo está organizado todo dentro de este monstruo llamado Aeropuerto...
Me metí como traductor. Le calcularon un pago adicional de 112 dólares. 57 por el gato y 55 por el equipaje. Se podía pagar en el lugar. Ella tenía euros... Tocó cambiar... ¿Dónde? Ayudó un empleado turco, parece ruso, pero es turco. Él fue conmigo. Buscamos dónde cambiar dinero. No encontramos. Dije que correría al otro lado a buscar, y él se fue a su puesto de trabajo.
Corro... una casa de cambio cerrada, otra, una tercera. Ya me había desesperado. Pero no – la cuarta funciona, casi al principio. Corrí como 10 minutos. Y de vuelta otros tantos. Al final cambié 150 euros por 103 dólares. Una comisión bestial...
Faltaban 8 dólares. ¿Qué hacer? Puedo dar de los míos, si acaso, tengo dólares conmigo. Me acerco, digo... Una chica que estaba al lado quiso pagar por la mujer con el gato. No me opuse. Al final todo se resolvió. Sorprendente – para ser sincero, pensé que la iban a rechazar y ni le hablarían. Pero no – todo resultó solucionable. Así que no hay que tener miedo si de repente olvidaste pasar por el mostrador de registro.
Un señor mayor y corpulento le reclamó a esta dulce mujer que ay-ay-ay, no está bien llevar un gato en el avión, que su esposa tiene alergia (lo cual, por cierto, es verdad). Dije: "Vamos, hombre, cambiamos de asientos si hace falta". La chica agregó: "Yo me quedo con el gato si algo sale mal". En fin, todo se arregló. Ayudamos a llevar el equipaje a la mujer y todos volamos juntos. Por cierto, estamos sentados juntos. Ambos en la 1.ª fila, cerca del pasillo. Casualidad curiosa...
Después de todo, hasta me sentí mejor. Siempre es agradable ayudar a alguien, especialmente después de que, literalmente hace un momento, el mundo te pasó por encima como un rodillo otra vez. Esta mujer tiene edad para ser mi madre. Hasta me recuerda un poco a ella – una mujer "diente de león de Dios", suave, ingenua, simple, buena. Muy buena. Dan ganas de protegerlas cuando están en peligro. Me imaginé – ¿y qué pasaría si mi mamá estuviera en esa situación y también con un gato? ¿La habría ayudado alguien? Seguro que sí.
Volamos... ¿Dónde estás, Rusia querida? (...mira por la ventanilla...) Pasé por el infierno para abrazarte de nuevo... ¿Y para qué quiero un mundo en el que tú faltas?
Arthur O'Harra.
16.05.2022